(Fuente: Universidad San Sebastián) Durante esta semana se celebró el Día de la Fibromialgia, condición presente entre un 4 a un 12% de la población mundial y que afecta principalmente a mujeres.

Dolor sin causa ni explicación, falta de sueño reparador, fatiga, depresión y sensación de rigidez en las mañanas, son parte de la sintomatología que presenta una persona con fibromialgia, trastorno que se caracteriza por una amplificación del dolor frente a movimientos y/o actividades que, normalmente, se perciben como no dolorosos.

Luis Henríquez, kinesiólogo y académico de Kinesiología de la Universidad San Sebastián, explica que el dolor siempre presenta componentes afectivos y cognitivos, es decir, que los estados de ánimo y los contextos personales pueden tener un efecto que facilita o dificulta la expresión de los cuadros dolorosos.

“La fibromialgia se asocia con un aumento en la excitabilidad de las vías de transmisión del dolor y pérdida de los mecanismos que lo inhiben. Esto quiere decir que el sistema nervioso central responde de manera exagerada a la información que proviene de las diferentes partes del cuerpo”, especifica el profesional.

Probablemente, el factor que regula esta relación sea el estrés, lo que significa que una situación de amenaza tiende a favorecer la sensibilidad del sistema nervioso. “En el contexto actual, donde existe una sensación de amenaza por la pandemia, los mecanismos de protección del cuerpo, es decir el dolor, pueden ser facilitados por esta lógica necesidad de protección, lo que en definitiva significa un aumento de este síntoma”, comenta el kinesiólogo.

Para ejemplificarlo, Henríquez explica que “el dolor funciona como esos sensores de luz que se encienden cuando alguien se acerca a tu casa, lo que te puede mantener despierto al preocuparte permanentemente por la gente que se acerca mucho. Eventualmente, te puedes percatar que el sensor se enciende cuando pasa el gato del vecino o por el viento que mueve unas ramas ¿El problema? La sensibilidad muy alta. Así como se puede ajustar la sensibilidad de esas luces para detectar cierta cantidad de movimiento, la sensibilidad del sistema nervioso puede ser ajustada muy alta, activándose por cosas menores. El problema no son los intrusos en el jardín, el problema es la sensibilidad del sensor de luz”.

¿Qué deben hacer las personas con fibromialgia en estos tiempos?
En primer lugar, el especialista en manejo del dolor recomienda considerar estrategias de relajación “que ayuden a disminuir los efectos del estrés e intentar reducir la sensibilidad de nuestras alarmas. También es importante no interrumpir el tratamiento farmacológico, cuyo objetivo es reducir el dolor, mejorar la calidad del sueño, disminuir la fatiga y mejorar la sensación de bienestar general”.

El manejo kinesiológico, con énfasis en el ejercicio a través de programas de acondicionamiento aeróbico y ejercicios de fortalecimiento, es clave para evitar empeorar esta condición. “Pese a las restricciones propias de este contexto, el llamado es a que las personas que presenten fibromialgia no dejen de moverse. En lo posible que lo hagan en sus casas asesorados por especialistas. El movimiento es un gran aliado para el bienestar”, concluye.

Por Editor

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