Por Camila Paz Gatica Videla, Directora de Carreras Área Salud, Universidad Santo Tomás.

Como todos los años y previo a la temporada de invierno y aumento de las enfermedades respiratorias, el Ministerio de Salud pone en marcha la Campaña de Vacunación contra la Influenza, este año dicha campaña se inició el 5 de abril y se espera lograr una cobertura mayor o igual al 85% en los grupos objetivos, que son principalmente: embarazadas, niños(as) desde los 6 meses hasta quinto año básico, mayores de 65 años y enfermos crónicos desde los 11 hasta los 64 años. Recordar, que para los grupos objetivos esta vacunación es gratuita en nuestro país.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año estudia los virus circulantes de influenza en cada hemisferio y proyecta lo ocurrido en el hemisferio norte para el hemisferio sur durante el invierno. La influenza es una enfermedad viral, altamente contagiosa y que afecta nuestro aparato respiratorio, pudiendo requerir de hospitalización para su tratamiento y en casos graves provocar la muerte.

Actualmente, estamos en medio de una pandemia causada por un virus respiratorio, que es el COVID-19, por lo que se hace fundamental, sobre todo en la población de riesgo, inocularse contra la influenza. Esta vacuna es de tipo inactiva y se administra vía intramuscular, provocando en nuestro cuerpo inmunidad contra las cepas más agresivas de la influenza.

Es un mito que la vacuna cause “más enfermedades respiratorias” o que las personas se “enfermen posterior a su administración”, ya que está compuesta de virus muertos, incapaces de provocar la enfermedad y solo se pueden producir efectos adversos autolimitados asociados a la vacuna, como lo son el dolor en el sitio de punción, cefalea, fiebre, entre otros.

La mejor forma de prevenir esta patología es la vacunación, por lo que se recomienda a aquellas personas que no pertenecen a los grupos objetivos, adquirir de manera privada esta vacuna. Además, el frecuente lavado de manos, el distanciamiento físico, el uso de mascarilla y la higiene respiratoria contribuyen a la prevención no tan solo del COVID-19 sino que también de la influenza.

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