(Fuente Universidad Santo Tomás). Gloria Jury expuso en el webinar “Emociones y Psiconutrición”, organizado por la carrera de Nutrición y Dietética de Universidad Santo Tomás sede Viña del Mar.

Entender la estrecha relación que existe entre nuestras emociones y la conducta alimentaria fue el objetivo propuesto en el webinar “Emociones y Psiconutrición”, organizado por la carrera de Nutrición y Dietética de Universidad Santo Tomás sede Viña del Mar. En la oportunidad expuso Gloria Jury, directora de la Escuela Chilena de Psiconutrición y además académica de Nutrición y Dietética en la sede Santiago de UST.

Su presentación estuvo orientada a explicar con ejemplos concretos cómo el aprender a regular las emociones puede ayudar a regular la cantidad y calidad de los alimentos que se ingieren. Según dijo, esta arista no siempre es considerada al momento de realizar tratamientos o intervenciones, lo que finalmente incide en sus resultados.

Respecto al concepto “Psiconutrición”, Gloria Jury explicó que se trata de un enfoque terapéutico que estudia la conducta alimentaria y los factores que influyen en ella. “Pueden ser genéticos, epigenéticos, biológicos, pero también socioculturales y psicológicos. Lo que veíamos es que a la consulta llegan pacientes diciendo que comen por ansiedad, angustia, aburrimiento, etcétera. Sus ‘excusas’ tenían que ver con algo relacionado a una emoción, a una creencia, al estrés. Yo me daba cuenta que no estábamos dando respuesta a eso, porque ¿qué hace la Nutrición cuando alguien te dice que es muy ansioso?”, se preguntó.

En esa dirección, dijo que se debía avanzar y centrarse en las emociones “y ahí nos dimos cuenta que los alimentos y las emociones están muy ligados. Permanentemente asociamos la comida con buenas experiencias relacionadas a esa comida. Piensen, por ejemplo, que la primera emoción con la que relacionamos el alimento es el amor, que es lo que hacen los niños con la leche materna. Ahí aprendemos que el placer y el alimento van unidos”.

Otro ejemplo es cuando sentimos que ciertos alimentos tienen la capacidad de calmarnos o relajarnos. “De verdad los alimentos tienen un efecto importante sobre el estado de ánimo. Cuando la gente está estresada, enojada, quiere comer chocolate. Dependiendo de la emoción que estás sintiendo, quieres comer alimentos específicos”, insistió.

La importancia de regular las emociones

Entendiendo esta relación, la experta en Psiconoutrición señaló que se puede concluir que “la sana regulación de las emociones es esencial para mantener el autocontrol en distintas áreas de la vida. No necesitamos reprimir las emociones, pero es importante reconocerlas, darles valor, porque te están diciendo algo. Como profesionales de la Salud podemos enseñar a reconocerlas y a expresarlas adecuadamente, porque cuando no las expresamos, aparece el comer adictivo, por ejemplo”.

“Si enseño a regular las emociones, es más fácil aprender a regular la cantidad y calidad de los alimentos que se ingieren. Eso ahora es una estrategia importante de intervención, no sólo en casos de obesidad, sino en diferentes trastornos de alimentación. Entonces lo que queremos ver es cuáles y cómo son las emociones que están influyendo en la alimentación”, prosiguió.

La directora de la Escuela Chilena de Psiconutrición añadió que “para resumir, podemos decir que las emociones son estupendas señales que alertan sobre un problema en particular, entonces necesitamos aprender qué me está diciendo esa emoción determinada. Si me concentro en eso, puedo resolver el problema, así que debería agradecer a la emoción por haberme orientado la mirada en la dirección correcta, por muy inquietante que parezca al principio, porque lo verdaderamente perturbador es no haber aprendido a leer y aprovechar la información que las emociones nos entregan”.

“Cuando los aspectos emocionales se ignoran, se tiende a realizar tratamientos con intervenciones excesivamente rígidas y coercitivas que producen resultados aparentemente beneficiosos, pero son de corto plazo. La enseñanza de lo que significan las emociones y el enfrentamiento saludable de ellas debería estar incluido en cualquier programa de tratamiento y prevención de enfermedades crónicas en general”, concluyó.

Por Editor

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